EL BIG BANG Y EL MINI BANG
PARTE 1 – EL
BIG BANG
01.. Cuando
tratamos el tema de la creación, una de las teorías más aceptadas y sostenidas de
manera entusiasta por el mundo
científico, es la del Big Bang, que refiere que todo lo existente surgió a
partir de una formidable explosión. A continuación, una serie de sucesos y fenómenos
cósmicos iniciaron una seguidilla de procesos diferentes y contínuos, que
culminaron a través de eones con la estabilización de la creación tal como existe hoy. Pero
sabemos que nada es fijo e inmutable en la naturaleza, por lo que sabemos que periódicamente
ocurren y ocurrirán aún sucesos tanto macro como micro cósmicos, que la
continuarán modificando quién sabe hasta cuándo. Por el momento sabemos que a
cada instante ocurren ciertos cambios que modifican discretamente la
configuración final de la corteza planetaria y es dable esperar que todo siga
así, tal como lo conocemos, sin que se pueda avizorar un estado final o definitivo hasta el fin de los tiempos.
02.. Paralelamente,
el mundo religioso enarbola con igual o mayor fuerza la suya, que -como es de esperarse- atribuye la creación sólo a la Divina
Voluntad, por cuya Gracia todo surgió de la nada. Ante esta firme aseveración,
los científicos responden que de la nada no puede esperarse que surja algo,
estableciéndose así la primera gran dicotomía sobre el conocimiento, entre la
ciencia y la religión.
Sin pretender
hallar una luz en este litigio, cada interesado en saber la verdad sobre el
tema podrá escoger libremente la respuesta que más le satisfaga, con la certeza
de que tanto una como otra le resultará más que apropiada.
Muy
probablemente por haber nacido en una
familia católica, y tal vez debido a mi origen irlandés, español e italiano, estimo
que esta posición ha de ser válida para casi todo el mundo occidental y
cristiano, aunque reconozco las ambigüedades a las que quedarán expuestos los
profesionales de las diferentes disciplinas de la ciencia, quienes deberán
optar llanamente por las certezas propuestas por su profesión o los dogmas
inamovibles de su Fé. Y no los envidio para nada.
03.. Ante
estas consideraciones aparentemente tan opuestas, fácil me resulta tratar de
buscar si puede haber un punto común entre ambas. Y no me parece fútil determe
un momento en ello. Para el análisis que es preciso efectuar, será
imprescindible contar con la asistencia de una Biblia, que de paso me servirá
para recordar la multitud de enseñanzas con las que me nutrieron mis padres,
mis maestros y… mis amigos curas. Antes de iniciar la delicada tarea, debo
reconocer que tuve la fortuna de haber crecido bajo el amparo de buenas
personas y que tanto unos como otros me brindaron sólo lo mejor de lo que
fueron capaces, lo que me da la impresión de que ese fue un muy buen comienzo.
Me dije que con la Biblia en mi poder las dudas que pudieran aparecer habrían
de ser rápida y eficazmente aclaradas, sin darme cuenta que ese era un primer
exceso de optimismo del que luego me lamentaría. Y digo esto sólo porque el
tiempo transcurrido entre aquellas
primeras clases de catecismo y las clases impartidas en la web por sitios de
tipo esotérico como Medium, Alienígenas Ancestrales, Expedientes X, Relatos del
Lado Oscuro y otros similares, fue más que suficiente.
04.. Siempre
creí que el detalle explicativo de los siete días de la Creación era una
elaborada metáfora humana acerca de siete ciclos que pudo demandar a la
Conciencia Universal el proceso completo de la magna tarea. El detalle de cómo
se sucedieron para la ciencia las etapas fenomenológicas luego del Big Bang, me
pareció curiosamente similar, de modo que al fin me entregué a la tarea de establecer una relación o vínculo coherente lo
más posible entre ambas.
Hay un resumen
de ese Plan en Génesis, Capítulos 1 y 2, y luego debí hallar las similitudes
entre ambos:
https://www.bibleinfo.com/es/questions/los-7-dias-creacion
La lista de
los días de la creación es la siguiente:
Día 1: La Luz
Día 2: La
Atmósfera y el Firmamento
Día 3: La
tierra, el Mar y la Vegetación
Día 4: El Sol,
la Luna y las Estrellas
Día 5: Las
Aves y Los Animales Marinos
Día 6: Los
Animales Terrestres y El hombre
Día 7: El Domingo
fue Día de reposo
Evidentemente
este resúmen es algo muy simplificado y todos podemos inferir que faltan muchos
capítulos, que seguramente se quitaron para facilitar la tarea de análisis y
explicación, que quedaría reservada para
nosotros.
05.. El primer
punto en la lista es la Luz, tanto la que surgió del Bing Bang como la anterior
y pre existente, que tal vez haya nacido a partir de la Gran Conciencia
Cósmica, lo que cualquier estudiante de la sección elemental de las ciencias
esotéricas, tiene sabido antes de leer el párrafo inicial. Cualquier producto
de una creación, requiere de la Luz para ser visto y reconocido. Sin ese
detalle primario, no es posible tomar conciencia de que algo existe, sea lo que
fuere. Y menos aun, describirlo o incluirlo en alguna lista. Por eso es que
existen las expresiones “A la Luz de la Mente” o “A la luz de la Conciencia”,
refiriéndose ambas a lo mismo.
Luego de la
Gran Explosión Inicial, la luz permitió que se hicieran evidentes formas y magnitudes que, de no haber sido por
ella, nunca se hubieran manifestado. Y si hubo una explosión, lógico es deducir
que algo debió existir antes, pues si así no fuera no hubiera existido algo material
que explotase. Una explosión es siempre
una brusca liberación de energía y calor. Y si decimos que se liberó energía,
justamente la materia es energía concentrada.
06.. El
segundo punto, la atmósfera y el firmamento, nos confirma la pre existencia de
la materia, manifestándose en este caso en dos nuevas formas que, de lograr alguna
persistencia, se sumarán a lo que haya existido con anterioridad. Aquí tratamos la existencia de gases, formados por
partículas que se adicionan a las generadas en el punto anterior, evidenciando
así cómo la materia evoluciona hacia nuevas manifestaciones que no son más que
otro especto de la única original. “Múltiples se hicieron sus formas y
complejas sus manifestaciones” afirma la enseñanza de los Hermanos Rosacruces. Y
así será hasta el fin de los tiempos.
07.. El tercer
punto nos menciona la Tierra, el Mar y la Vegetación, como nuevos sujetos
aparecidos tras la gran explosión. Quizás éste sería el momento más adecuado
para que suceda este hecho trascendental, ya que coloca al primer germen de
vida justo en el momento ideal para su desarrollo cuando llegaran las aguas, que le darían el impulso
necesario. Es de hacer notar el detalle de la aparición de las aguas, justo
cuando el sol pudiera ya con su luz
lograr el milagro verde sobre el hasta ahora páramo sombrío. Pero si se
menciona a las Plantas, se entiende que ya existían las semillas, el agua y el
aire, desde antes.
08.. En un
cuarto puesto se afirma que el Sol, la Luna y las Estrellas llegarían a
continuación. No hay indicios sobre el lugar de su procedencia o de dónde serían
convocados. Lo único cierto hasta aquí es que no se mencionan más fuentes
ni causas de Luz, salvo la de la
explosión inicial y la que aportaría eventualmente la Gran Conciencia
Universal. Inútil es pretender explicar aquí cuales podrían ser las fuentes de
todo esto, pero si queremos dejar fuera aquello que se vincule con lo Divino,
será preciso aceptar que ya existía. Si el Big Bang fue la causa material de
todo, entonces habrá que reconocer que algo ya había antes, capaz de iniciar,
ordenar y completar un sinnúmero de procesos cósmicos que no aceptan otra
explicación.
09.. Según el
Gran Libro, al quinto dia aparecieron las Aves y los Animales Marinos. Y, finalmente
y ya casi al cierre de la Creación, el día 6
le llegó el turno a los Animales Terrestres y al Hombre, lo que
significa que la obra quedó finalmente completada. “Y vió Dios todo lo que
había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fué la tarde y la mañana
el día sexto”.
10.. La pretensión de hacer coincidir plena y satisfactoriamente las dos teorías sobre la Creación, decididamente es un disparate, porque partimos de premisas erradas desde el principio. No puede la ciencia humana explicar conceptos emitidos por la religión. Y esto porque ambas disciplinas son incompatibles. El hombre se esfuerza en el capricho de explicarlo todo, de modo que resulte creíble y demostrable y, encima, de que “quede bien”, es decir, que resulte grato a los sentidos y a la inteligencia.
El día Domingo,
el séptimo y último, fue el día simbólico del reposo y el descanso. Y es aquí
donde efectúo mi primera gran objeción, pues no acepto que el Creador tenga
necesidad de descansar, ni de fijar en su vasto programa un día o ciclo para
tal fin. Pero ya veremos.
PARTE 2 – EL
MINI BANG
Este término
resultará otro verdadero disparate para quien lo oiga o lea. Y eso está muy
bien, porque es un invento. El Mini Bang no existe, es sólo un término surgido
de mi propia inventiva, ante la necesidad de llamar de alguna manera a un
hipotético suceso cósmico que consistiría simplemente en un Big Bang de
proporciones limitadas, con respecto a su hermano mayor. Y ya paso a
explicarlo.
La maravillosa
Conciencia Cósmica, que está presente en todas partes desde siempre y siempre lo
estará, siente la imperiosa necesidad de llenar todos los vacíos que descubre a
su paso. O que simplemente detecta o presiente. Esa es una Ley Universal que no
nos debe asombrar, ya que a ella se deben las mil formaciones cósmicas que
llenan los espacios que conocemos y no. Nebulosas, galaxias, agujeros negros y
todo lo que la ciencia aun no descubrió pero se halla latente en algún remoto
lugar de los espacios, sirve a la Inteligencia Universal para que se cumplan
sus eternos propósitos. Sin olvidar las partículas mínimas, capaces de cargar
sobre sí los gérmenes de otras infinitas formas de vida, conocidas y no.
Las Siete
Leyes Universales de Hermes Trismegisto, forman parte de un tradicional texto
conocido como El Kybalión, atribuído a un sabio de ese nombre que vivió en el
Mundo Antiguo. Su fama de sabio se extendió por todas partes y sus trabajos
fueron el origen de las distintas ramas del conocimiento académico, esotérico,
filosófico y mágico. El Corpus Hermeticum,
La Tabla Esameralda y tal vez muchos otros que hoy no se identifican.
Una rápida
lectura a esos sapientísimos textos, nos permitirá no solo descubrir e
incorporar conocimientos, sino también hacer que despierten en nosotros
profundas intuiciones que nos llevarán a
transitar nuevos e insondables caminos existentes desde siempre y que
sólo esperan para entregar sus secretos, una mente avezada en esas disciplinas
y lenguajes, como ocurrió con Leonardo, Tesla, Newton y, en realidad, con todos
los Sabios y Maestros.
Quien hoy se
pregunte cuándo o dónde se producirá el próximo Mini Bang, debe considerar que
estos fenómenos son constantes y suceden a cada instante. Ocurre que somos tan
ingenuos que no los notamos a causa de su espontaneidad y simpleza. El
encendido de un fósforo es el Mini Bang más próximo a nuestros sentidos. Pero
hay muchos más, como el milagro de la fecundación, por ejemplo. No será fácil
aceptar que la formación de un nuevo ser tiene todas las características de un
Mini Bang, en especial por la ausencia de la explosión. Sin embargo, sí la hay.
Ciertamente no hay ruido, fuego ni calor, pero sí hay una cantidad de energía
autogenerada que crece y se expande sin límites, comparable al Big Bang. Apenas
formado el nuevo ser, la memoria universal permite al poder que reside en él
que inicie la multiplicación celular y que ésta se acomode espontáneamente a
sus tres pasos iniciales: mórula, blástula y gástrula, lo que constituye cada
uno un mini bang por sí mismo.
No pasa siquiera
un instante sin que ocurran Mini Bangs a nuestro derredor: encender un vehículo,
activar un horno, testimoniar la caída de un rayo, ver un simple gol en una
cancha, girar una rueda, una polea o una
llave, atar los cordones de los zapatos, descorchar una botella, echar a andar nuestra PC… Si
creemos que alguno de esos simples fenómenos no provoca estallidos ni fuego,
deberíamos ampliarlo más o menos mil veces. Entonces veríamos por ejemplo, cómo
al ajustarnos los cordones de los zapatos provocamos un notorio chisporroteo al
deslizar con fuerza uno sobre otro y ambos sobre la base del ojal. A esa altura
del procedimiento, el espectáculo de la temperatura de las cuerdas en tensión
sobre el ojal se ve muy diferente a lo que veríamos con los ojos desnudos.
Ciertamente,
no todos estos Mini Bang se manifiestan como los Big, que son mucho más
impresionantes y movilizan cantidades de energía muy superiores, pero
ciertamente ambos son comparables y semejantes. Y no podemos llamar imposible o
improbable, al hecho de que en remotos lugares del espacio infinito comience a
reunirse a cada instante y por rara convocatoria, una ingente cantidad de
materia cósmica de diferentes orígenes y procedencias, que se sumará hasta
constituir una nueva galaxia. Para las generosas fuerzas de la Naturaleza, los
espacios siderales no deben permanecer mucho tiempo vacíos, por lo que aquellos
que parecen improductivos son lentamente convertidos en almácigos estelares
que, tras una estapa de crecimiento y organización, terminarán albergando una
nueva y radiante forma de vida que posteriormente dará lugar a mil fenómenos a
través de infinitas manifestaciones. Y así es como el espacio genera nuevas
formas de vida que pasan a formar parte del cosmos a través de repetidos mini
bangs que suceden más allá de nuestras pequeñas conciencias, y siempre en base
a las Divinas Leyes Universales.
Aunque no
aceptemos o no creamos en lo Divino, lo Divino existe. Y llamémoslo como nos
parezca mejor, o no le pongamos nombre, la Divinidad existe antes de todo, sólo
que no le importa nuestra opinión. Y existe, crece, se afianza, se manifiesta a
través de millones de fenómenos, visibles e invisibles, y se extiende y
multiplica por medio de muchos mini bangs que estallan en los rincones más
apartados del espacio, y aun dentro de nuestro propio organismo, aunque en el
espacio no existen ni existirán jamás rincones apartados. En la Creación todo
es uno y existe en relación con una Unidad Cósmica indisoluble, de la que todos
formamos parte. Preguntar sobre la identidad, causa y destino de la Divinidad
sólo denota la mínima Luz de nuestra conciencia, porque la oscuridad de la
humana naturaleza es lo único que parece que jamás desaparecerá de la faz de la
tierra.
¿Qué haría
Dios en mi lugar? Esta pregunta, que para muchos podría parecer inteligente, en
verdad es casi una blasfemia, al pretender tomar de Él, el poder de decisión que
es un atributo de otro ser, y justamente, del mayor de todos…
La Divinidad
Cósmica es el atributo que le permite a la Naturaleza adoptar diferentes formas
y estados, así como manifestarse a través de distintas tasas vibratorias,
capaces de conferirle mil características distintivas. De modo que, aunque
tratemos sobre una galaxia, un planeta o un ser conciente que viva en él,
básicamente significa que estamos tratando la misma cosa, a pesar de las
pequeñas diferencias entre unos y otros. Esas diferencias apenas llegan a ser los mínimos rasgos o
coordenadas capaces de darnos una idea de en qué posición dentro del espacio
tiempo ocupa cada uno. Así que dejemos de ocuparnos tanto sobre el qué y el
cómo de cada cosa porque vale mucho más
que tomemos conciencia de que somos uno con el universo y que cualquier
evaluación que pretendamos realizar, siempre será un cálculo de su relación con
la Inteligencia Cósmica y nosotros, ya que todos somos uno. Aunque es probable
que aun no hayamos caído en la cuenta de que los maravillosos misterios de
nuestro organismo, conteniendo fórmulas, teoremas y sublimes ejercicios de
álgebra, son los mismos que dan forma e impelen movimiento a las múltipes
formas que giran en el universo. Dentro de nosotros late un corazón, con el
mismo pulso de los espacios cósmicos, que crecen y se expanden sin aceptar
límites ni temer consecuencias. Ante semejantes irrefutables pruebas, ¿Quién
hoy puedepreguntarse si Dios existe o dónde está?
15.11.2024
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