01 - CAFE
PRINCIPADO
Un
jirón de Europa puesto ante las vías
Justo
descansando frente a la Estación
Con
árboles sabios salpicando estrías
De
una verde sombra bajo su balcón.
Unas
cuantas mesas casi en un descuido
Se
esparcen pacientes como un corazón
Sobre
la vereda de años perdidos
Que
guarda secretos de pena y amor.
No
existe poeta ni amante dolido
Que
no aprovechara allí la ocasión
de
libar el néctar que lo transportara
a
la fuente ignota de su inspiración.
Mil
canciones tristes y endechas dolientes
Nacieron
del trunco de alguna pasión
Y
todas navegan allí todavía
Fantasmas
cumpliendo su eterna prisión.
Cafés
y tabacos llegan a la calle
llamando
al paseante con su tentación.
Náufrago
del sueño me entrego a los vahos
crepúsculo
suave de amable neón.
Un
girón de Europa puesto ante las vías
Justo
descansando frente a la Estación
Con
árboles sabios salpicando estrías
De
una verde sombra bajo su balcón.
Miguel
Keegan
Después
de una visita con Armando Terpin
En Olivos,
Buenos Aires,
26
de Noviembre de 2002
02 - COMO HARE PARA ATRAPAR TU AURORA
Cómo haré para atrapar tu aurora
Tu aliento de brisa, tus ojos de luz,
Si es mi pensamiento todo un torbellino
Y late mi pecho como un arcabuz.
Cómo haré para atrapar tu aurora
Tu paso gracioso, tu risa sutil,
Si pesan mis años de ancla herrumbrada
Que trinchó las aguas de mil puertos mil.
Saeta quebrada, sable enmohecido,
Pólvora mojada, mellado puñal,
La nave que hubo surcado los mares
Se pudre escorada en la amarra final.
Sirena grumete, salva a este marino
Que muere de a poco su sueño de ron,
Y canta sombrías trovas marineras
Y espera cancino un último tifón.
Con parche en un ojo y muñones de palo
Soñando tesoros que nunca encontró,
Aún busca afanoso en mapas gastados
Pensando en los años que el mar le robó.
Sirena grumete, ayuda al marino
Que muere de hastío al no tener mar,
Contando gaviotas que graznan en vuelo
Mirando otros barcos del puerto zarpar.
Con oro guardado de todos los tiempos
Cómprale al marino un pequeño bajel
Y dile que te lleve a las rutas que sueña
Tu de Capitana y El de timonel.
Ambos en el barco proa a la aventura
Pequeñas las aguas se habrán de volver.
Sólo Tú podrías salvar al marino
Sólo la sirena, nunca la mujer!
Marino obsesivo por viejos alcoholes
Divagando en puertos que no conoció
Entregó su Alma perdida hace siglos
A una sirena que nunca existió…
Cargando en sus hombros más años que historias
Estudia quimeras ya sin barajar,
Mezclando monedas, dolor y esperanzas
Sin tiempo, sin fuerzas, sin barco y sin mar…
Boulogne, Buenos Aires, 08.08.1984
03 - DESTINO
El destino elige con su grave mano
Al árbol que ama y al que desdeña
Unos la madera que ha de hacerse piano
Otros sólo troncos para usar de leña.
El destino escoge con su voz serena
De las cordilleras la montaña recia
Y una parte de ella ha de ser arena
Y otra altar de mármol para alguna iglesia.
Del agua del río escoge el destino
Que también el río pasa por lo mismo
Parte será uva, que más tarde vino
Parte irá a una pila para los bautismos.
Que también la tierra el destino elija
Como siempre elige entre todas las cosas
Parte al alfarero que hará sus vasijas
Parte al cementerio donde caven fosas.
El hierro se oculta por no ser llamado
Y el destino llama, no importa que duela
El fusil que mata, para los soldados
La aguja que borda para las abuelas.
Una rama es mano y sostiene al nido
Y por otra rama repta la serpiente
Y ambas son el árbol que antes hubo sido
Fruto, flor y brote. Y aún, antes, simiente.
Un pájaro trina todas las mañanas
Un canto sonoro, antiguo y ufano
Rapsodia que nadie llevó al pentagrama
Trompetas de muerte que teme el gusano.
Y el mar que devora al hombre imprudente
Y que tantos barcos robó tantas veces
Lastima a las rocas entre las rompientes
Y arrulla amoroso a todos los peces.
El hombre y su alma, el vino y la copa,
Cree estar excento de toda tutela
Mata el general ordenando a su tropa
Reza el sacerdote a la luz de una vela.
Miguel Keegan
Boulogne, Buenos Aires, 2 de Octubre de 1983
04 - MADEMOISELLE LA DANCEUSE
Grácil mariposa sobre el pentagrama
Piececillos leves que dibujan notas
Y una brisa suave, dulzura remota,
Surge de tus giros, sutil filigrana.
Ágil como un ave, en danza devota
Atiza mis sueños, mi verso desgrana
Vorágine blanca que amable me llama
Y vuela y se aleja, radiante gaviota.
Danza inmarcesible, lejos de mis manos
Voluta huidiza, un sueño imposible
Música del Cielo, flecha al corazón.
Mientras ella es brisa la observo profano
Quimera volátil, Hada inaccesible,
Se calla la música y cae el telón.
Buenos Aires, 5 de Octubre de 1983
05 - MUCHACHA DE INVIERNO
Déjame mirarte, muchacha de invierno
Silente y ajena, sin haberme visto
Absorta en tu charla, viviendo tu mundo
Sin saber siquiera que a tu lado existo.
Déjame mirarte, extraña y difusa
Entre el humo acre de tu cigarrillo
Contando nostalgias a un café amistoso
Que se agota lento dentro del pocillo.
Déjame mirarte sin pedirte nada
Sin soñar amores como adolescente
Sin creer futuros que nunca prosperen
Sin crear ensueños siempre evanescentes.
Déjame mirarte sin una palabra
Sin una mirada, sin un sentimiento
Que así jugaré al amante furtivo
Soltando algún beso a los brazos del viento.
Déjame mirarte, nada más mirarte
No hay daño en mis ojos, que te ven lejana.
Y al llegar la hora en que deba marcharme
Te diré tan sólo “Niña, Hasta Mañana...”
Miguel Keegan
Buenos Aires, 9 de Setiembre de 2002
06 - HOY HE DE ESCRIBIRTE
(MUCHACHA DE OTOÑO)
Hoy he de escribirte mis versos muchacha
Unos versos mansos, cálidos y tiernos
Con reminiscencia de leño encendido
Que entibien tus horas cuando los inviernos.
Hoy he de escribirlos porque estoy cautivo
Del capricho estéril de desear tenerte
Y de inextricables celos desvelantes
Temiendo que otros pudieran quererte.
Y así me torturo y gozo en el tormento
Fumando mi fiebre consumo mis horas
Pero no me culpo si después de todo
Con haberte visto quién no se enamora.
Yo que fui el amante de la madre luna
De la noche umbría y la feliz aurora
Cómo no quererte bucólica hada
Deseo de siempre, fatiga de ahora.
Y tú no me culpes por esta quimera
¿qué hombre no tiene su sueño de gloria
Y vive sus días casi como un niño
Sintiéndose el heroe de su propia historia?
Déjame quererte, muchacha de otoño,
Abreme tu puerta, préstame tus manos
Déjame mirarte, inmóvil, callado,
Si aún no amanece, si aún es temprano…
Buenos Aires, 18 de febrero de 1989
07 - MUCHACHA DEL CELLO
Qué ojos tan dulces, muchacha pequeña
Y qué tenue el bosque lacio de tu pelo
Frágiles las manos, ricas de caricias,
Sobre el flaco mástil de tu manso cello.
El alma en las cuerdas, un beso en el arco
Y todos trepando despacio hacia el cielo
La noche soñando tu música leve
En el vientre plano de tu grave cello.
Abrazando frágil raros pentagramas
Que tímidos alzan ondulante vuelo
Tus piecillos blancos marcan los compases
Junto al pie lisiado de tu cojo cello.
Sutiles vaivenes menea tu cuello
Y un éxtasis níveo te sirve de velo
Mientras me imagino soñando en tus brazos
Cantándote suave un arrullo de cello.
Muchacha nocturna, corchea fantasma
Motivo de un nuevo y ardiente desvelo
Te fuiste callada, sin verme siquiera,
Muchacha de luna, muchacha del cello.
Miguel Keegan
Buenos Aires, 25.01.84
08 - MUJER DE UNA TARDE, MUJER DE LA LLUVIA
Mujer de una tarde, mujer de la lluvia
Muchacha de arena, de marinos ojos
Manos cautelosas, cabellera rubia,
Muerte por el fuego de tus labios rojos.
Amor sin motivo, tan sólo por verte,
Amor inconcluso, adiós y hasta nunca,
Vate enamorado que te ama sin suerte
Versos que evaporan la esperanza trunca.
Tú no tienes culpa de que yo te ame
Yo no soy culpable por amarte tanto
No eres responsable de que yo te llame
Ni de que te evoque en todos mis cantos.
Muchacha de agosto, tú no me respondas
Tampoco pretendo que sueñes conmigo
Pero te prohibo aquello que te opongas
Que vele las noches soñando contigo.
Los ojos cansinos, viejo enamorado
Poeta de calles, cigarros y vinos
Cargando los versos que hube gestado
Murmullo de ríos, aroma de pinos.
Dormido mi piano, exhaustas mis eras
El cuenco vacío de mis viejas manos
Ya no participan de las primaveras
Ni se regocijan cuando los veranos.
Repártanse mis libros, pruébense mi ropa
Tomen mis papeles y quémenlos luego
Que ya nadie quiere beber de mi copa
Que ya nadie busca calor en mi fuego.
Al llegar la noche, cuando todos duermen
Soy la flor nocturna que se abre a la sombra
Muestro mi corola, esparzo mi pólen
Cuando no me miran, cuando no me nombran.
Soy figura extraña que cruza las calles
Fantasma en los libros de viejos arcones
Y me hago historia siniestra en los niños
Me temen los guardias, me huyen los ladrones.
Y cuando me llegue la hora postrera
Hoy lo profetizo, que nadie se asombre,
Vendrán a mi tumba a orinar mis huesos
Y dirán sonriendo ¡Sí que era un buen hombre!
Boulogne, Buenos Aires, 11.10.1983
09 - TRISTEZA
Si supieras la tristeza que me embarga
Si supieras la pena que me inspiras
Cuando pones tus ojos en lo lejos
Cuando de pronto callas y suspiras.
¿Qué angustias anidan en tu Alma?
¿Qué fantasmas despiertan tu congoja
Cuando pones diamantes en tus ojos
Que se caen, después, como las hojas?
¡Cuánta historia hay inscrita en tus recuerdos!
¡Cuánta magia palpita en tus anales!
Si una Biblia cerrada es tu mirada
Que denuncia tus cuitas capitales.
Un pequeño pañuelo entre tus manos
Me despierta la máxima ternura
Cuando estrujas doliente sus puntillas
Y humedeces con llanto su tersura.
Y, al final, te hablo y no me respondes.
Y mi intento de consuelo queda trunco.
Entonces te abrazo, amor en pleno,
Y sin más que hacer, lloramos juntos...
Miguel Keegan
Buenos Aires, 24 de Octubre de 2003
10 - VESPERTINA
El día lluvioso que pasé a tu lado
Fue día de Luces por estar contigo
Compartiendo historias de amores pasados
Tratándonos fácil cual viejos amigos.
Las horas volaron en tu compañía
Y reímos juntos de las mismas cosas
Y olvidé de pronto mis negras porfías
Deseando en tus brazos ser ramo de rosas.
Me hice saltimbanqui para divertirte
Loco de contento al haberlo logrado
Y llegó la noche y al final te fuiste
Hada de un instante, sueño malogrado.
Muchacha de arena, sueño de unas horas
Quedé enamorado de tus ojos bellos.
Mujer de una tarde, aún me devoran
No más al pensarlo sus claros destellos.
Retornan mis sueños de poeta errante
Con mis noches cortas y mis versos vanos
Trovador de pueblo, el pecho anhelante
Derramando coplas con abiertas manos.
Muchacha cometa, aurora y ocaso
Doctora en el arte de las geometrías
Yo soy arquitecto de letras y acaso
Tu ciencia tal vez se parezca a la mía.
Por eso el poema, audaz, sigiloso
Por eso el capricho de golpear tu puerta
Por eso el anhelo de cantar tus ojos
Y el deseo vivo de tenerte cerca.
Buenos Aires, 29 de agosto de 1983
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